Contabilidad macroeconómica y bienestar

Crecimiento Económico:

El crecimiento económico se define como el incremento cuantitativo de la escala física de la producción de bienes y servicios intercambiados en la sociedad. El crecimiento económico depende de la disponibilidad de recursos de un país y de su capacidad productiva.

En cuanto a la disponibilidad de recursos, tenemos los recursos materiales y energéticos que se obtienen del medio ambiente o producidos por los humanos. Recursos materiales incluyen minerales o la biomasa (e.g. agrícola y forestal). Y los recursos energéticos incluyen las fuentes primarias de energía como el petróleo crudo, el gas natural, el viento, la energía potencial hidráulica o la solar (a partir de los cuales se obtienen los vectores energéticos como la electricidad, diesel, gasolina, gas, gas licuado del petróleo).

Otro recurso fundamental es la fuerza de trabajo, que está íntimamente relacionada con la estructura demográfica de un país. Así, países que presentan una mayor cantidad de población en edad de trabajar, tendrá una menor cantidad de población dependiente. Esto da una ventaja comparativa ya que deberá dedicar menor cantidad de recursos a mantener y atender a la población dependiente (niños/as y abuelos/as). Pero esta situación es dinámica, y en un futuro este mismo país puede pasar a tener una población envejecida y una proporción menor en edad de trabajar; lo que se convertirá en una desventaja comparativa debido a que una parte de los recursos y la producción deberá destinarse al mantenimiento y atención de la población dependiente.

El tercer recurso es el capital: el conjunto de recursos, bienes y valores disponibles para llevar a cabo una actividad definida (i.e. producción de bienes y servicios). El capital puede ser la maquinaria, herramientas, instalaciones e infraestructura, así como el capital financiero.

En cuanto a la capacidad productiva de un país, ésta está íntimamente ligada a los recursos mencionados anteriormente. En primer lugar, tenemos que la capacidad productiva depende de la posibilidad de consumir fuentes de energía con un alto potencial energético. Así, por ejemplo, se puede decir que las fuentes de energía fósil tienen un mayor potencial energético que las energías eólica o solar. La capacidad productiva también depende de la innovación tecnológica, los medios de producción, de comunicación y transporte, y del conocimiento y las capacidades de la fuerza de trabajo (e.g. know-how).

Propuestas alternativas al PIB como medida de bienestar:

El crecimiento económico se mide a través del Producto Interior Bruto (PIB), cuyo incremento viene dado por un aumento en la cantidad de bienes y servicios producidos, por un aumento en los precios, o un aumento de ambos. Cabe destacar que el PIB tiene un uso descriptivo, para indicar el nivel de actividad económica. Además, tiene un uso normativo para valorar cómo va la economía y el bienestar social. De aquí se desprende que el PIB ha sido utilizado como un indicador de bienestar. Por lo mismo, cabe preguntarse si el PIB da realmente información sobre el bienestar y la calidad de vida de la población.

La respuesta es que no, no da información suficiente para valorar el bienestar y la calidad de vida de la población. En primer lugar, el PIB no da una indicación de la distribución de ingresos de la población. En segundo lugar, no da información sobre las actividades que están generando valor añadido. Por ejemplo, mayores niveles de criminalidad en un país llevará a mayores gastos en vigilancia y seguridad. Lo cual a su vez, son actividades que generan valor añadido y hace aumentar el PIB.

Tercero, el PIB tampoco da información acerca de aspectos que determinan la calidad de vida, como pueden ser el entretenimiento no remunerado (e.g. paseos en el parque, o cualquier actividad de ocio no remunerada) o la carga de trabajo (e.g. cuántas horas y en qué horarios trabajamos a la semana).

Cuarto, el PIB no da información sobre flujos de bienes y servicios no remunerados; tales como las tareas domésticas o el cuidado de niños y ancianos. Actividades fundamentales para la reproducción de los hogares y la sociedad. Es muy importante destacar que para cada actividad “productiva” hay siempre detrás una serie de actividades no remuneradas que permiten a parte de la población poder trabajar de manera asalariada y producir valor añadido.

Críticas adicionales al PIB como un indicador para medir el bienestar de la población son las siguientes. El valor de muchos servicios ecosistémicos[1] no son contabilizados. Por ejemplo, las funciones reguladoras del clima de los bosques no se consideran en el PIB. De manera similar, los impactos ambientales no son considerados (e.g. derrame de petróleo o un incendio forestal) o son contabilizados positivamente (e.g. depuración de aguas contaminadas).

Es así que han existido diversos intentos en corregir el PIB como un indicador de bienestar y calidad de vida. Un ejemplo de ello es el Índice de Bienestar Económico Sostenible, el cual considera de manera positiva los gastos públicos no-defensivos, la educación, y el trabajo doméstico no remunerado, pero descuenta los gastos defensivos, la degradación ambiental y la depreciación del capital natural. La evaluación de este índice para una serie de países ricos ha derivado en el desarrollo de la hipótesis del umbral. Esta hipótesis dice que en las primeras etapas de crecimiento económico el bienestar de la población aumenta junto con el PIB. Pero llegado a un nivel de riqueza determinado el crecimiento económico genera un deterioro en la calidad de vida. Una de las razones para ello puede ser la llamada ley de Leipert (Leipert 1994), que dice que los gastos defensivos aumentan más rápido que el PIB.

Dos apuntes: compensabilidad y valoración del medio ambiente.

Otro intento de medir la calidad de las personas es la creación del Índice de Desarrollo Humano; teniendo al desarrollo como concepto que va más allá del crecimiento. El concepto de desarrollo reflejaría cambios en la estructura económica, política y social que se han dado en la transición de la economía agrícola pre-capitalista hasta la economía capitalista industrial. Sin embargo, cabe destacar que este concepto implica un solo modelo de desarrollo, i.e. el de las sociedades industrializadas occidentales, lo que implica que el concepto de desarrollo es visto como un proceso de fusión cultural hacia el mejor conocimiento, los mejores valores, la mejor organización y el mejor conjunto de tecnologías, lo que puede ser claramente objetable. (Munda 2005).

El Índice de Desarrollo Humano considera la evaluación del bienestar individual y social en base a la evaluación de la expectativa de vida de la población, el nivel de alfabetismo en adultos, el acceso al sistema de salud y los ingresos. De las evaluaciones del Índice de Desarrollo Humano se puede apreciar que para ser un país desarrollado hay que ser un país rico, lo que reforzaría la idea de que el desarrollo es el fin, pero que el crecimiento económico es el medio para conseguirlo.

Referencias:

Leipert, C. 1994. Los costes sociales del crecimiento económico. En Aguilera, F. y Alcántara, V. De la Economía Ambiental a la Economía Ecológica.

Munda G. 2005. Multiple Criteria Decision Analysis and Sustainable Development

 

[1] Los servicios ecosistémicos hacen referencia a los beneficios obtenidos de la naturaleza que satisfacen las necesidades humanas y simultaneamente cumplen con los requerimientos de otras especies (Daily 1997; Costanza et al. 1997; Millennium Ecosystem Assessment 2005). Los servicios ecosistémicos se clasifican en servicios de aprovisionamiento, culturales, regulación y esenciales. Estas conceptualizaciones de servicios ecosistémicos son comúnmente utilitarias; i.e. enfatizan su utilidad en relación a las actividades humanas y el bienestar.